BEKRISTEN DE LA PHÁRMACO: INDIVIDUO BAILA SOCIEDAD

LUZ ARCAS / LA PHÁRMACO

Bekristen / Cristianos. Capítulo 1. La domesticación

Dirección escénica (acto II), dirección coreográfica, dramaturgia, texto: Luz Arcas 

Dirección escénica (acto I), dramaturgia, espacio sonoro, texto: Abraham Gragera 

Baile 

Luz Arcas.

Marcos  Matus Ramírez / Danielle Mesquita / Paula Montoya / Papa de Zez

Violín, electrónica, Luz Prado 

Voz, David Azurza

Teatros del Canal. Sala Negra.

Del 13 al 16 de noviembre de 2019

Bekristen, Cristianos, tal como se dice en fang, lengua de Guinea Ecuatorial, es un proyecto con el que Luz Arcas y su compañía La Phármaco quiere, a través de tres espectáculos, tres capítulos, explorar la ideología global que sustentaría el desarrollo del neoliberalismo. Tras esta primera entrega, llamada La domesticación, le seguirán las siguientes en el año próximo y el siguiente. El espectáculo exploraría las formas de una nueva colonización, la del siglo XXI, en contraste y comparación con las del siglo XIX y XX. Una colonización que siendo aparentemente menos violenta, impone al individuo “modelos relativos al éxito, la belleza, la eterna juventud y otras cuestiones que pasan a ser deseadas en cualquier parte, siempre con los mismos parámetros”, tal como dice Luz Arcas. Como lucha contra esta colonización, la rebelión que propone La Phármaco pasa por bailar, dejar que el cuerpo se exprese fuera de esos modelos que anulan lo individual, lo peculiar, en aras de una uniformidad global que finalmente dispone los cuerpos como objetos válidos para una sociedad de consumo.

Contra esa domesticación, el espectáculo propone una rebelión a través del baile, del encuentro con el propio ritmo, con el de formas propias de danza por encima de la homogenización, con la hibridación. La domesticación tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es un solo a cargo de la misma Luz Arcas. Sobre la base del frotado del arco sobre el violín, un ruido continuo en el que predomina el legno y los  armónicos, Luz Arcas marca de forma inexorable un ritmo a través de su propio cuerpo y de la interacción con el entorno. Es un ejercicio de mantener el pulso y de explorar cómo a través de ese ritmo mantenido el cuerpo se desarrolla como tal en su peculiaridad y en su relación con el espacio, que de alguna forma emerge a través del movimiento. En el tramo final del solo, unos textos proyectados recalcan el propósito individual del baile, y un atisbo de historia, externa al acto de danza que vemos, enlaza con la segunda parte. El solo constituye una demostración de contención y virtuosismo de Luz Arcas, de acto creativo contando simplemente con el cuerpo y su expresión como ritmo y forma.

Esta segunda parte es más extensa y en ella intervienen cuatro bailarines-performers de muy diferentes cualidades, y además en la parte musical se suman músicas grabadas y efectos, y sobre todo la voz en directo de David Azurza, que recorre un arco amplio de registros. En esta segunda parte hay un ánimo narrativo, aunque no programático ni sustentado en un relato expresable como tal. De alguna manera, se explora la idea de sociedad como interacción y como violencia. A través de los cuatro bailarines se juega a formar grupos disímiles, a destacar solos y finalmente a agruparlos, en estrategias narrativas de orden, vivido de forma positiva como origen, y de decadencia, vivida como violencia y disgregación. Hay una idea de ciclo repetido más que de linealidad progresiva. No se parte de un momento originario, sino de un primer punto de decadencia, de final de civilización y de intrusión contra formas culturales extrañas, que finalmente lleva a un punto de anulación que sorprendentemente desemboca en un renacer, con cita al Génesis y al Botticelli de La alegoría de la primavera incluidas. Tras este punto paradisiaco, asistimos a otra regeneración del ciclo, otra vuelta a la intrusión y la violencia, para finalmente alcanzar los cuatro intérpretes un ritmo común, un ritmo externo que hacen suyo en su cuerpo, y llegar a un acorde, un unísono en una marcha hacia adelante, hacia un futuro por vivir, con un toque de esperanza no disimulado al que se le unen un nutrido grupo de más de veinte voluntarios, en una unidad que suma individualidades en lo que parece ser un proyecto común. Esta segunda parte es un trabajo de gran exigencia física y de gran dominio individual y en el que además, la labor de conjunto, entendida como suma de partes individuales y como ejercicio minimalista en que se recorren las diferentes combinaciones de cada una de las partes en juego, destaca por su exactitud y el ajuste de las partes en el todo.

RAÚL HERNÁNDEZ GARRIDO

Las reflexiones suelen ser sobre temas trascendentes y profundos pero las motivaciones usualmente parten de asuntos cotidianos, pequeños. Así ha construido Luz Arcas su universo, el de La Phármaco, su compañía en pleno ascenso, que da un paso al frente con su nueva creación La domesticación, primera parte de lo que será la trilogía Bekristen/Cristianos, para la que cuenta con la colaboración de Celso Giménez, de La tristura.

Preocupada por la espiritualidad, tan individual, y por la sociedad, tan colectiva y compleja, la coreógrafa malagueña ha ido creando un finísimo hilo conductor entre sus creaciones que le han permitido configurar no solamente una línea estética sino también cierta homogeneidad emocional común a todas sus propuestas.

 Así ha sido en Kaspar Hauser. El huérfano de Europa, solo en el que recrea lo maravilloso y lo terrible que supone ser adulto y no haber visto nunca el mundo exterior o la muy femenina Miserere, donde enarbola el tema del chivo expiatorio, la redención y la liberación. Siendo distinta, La domesticación aparece ahora conectada:

 “El neoliberalismo es un nuevo sistema de colonización: impone su programa de costumbres y creencias con una violencia radical, y condena al cuerpo colonizado a una vida orientada a alcanzar sus modelos: su juventud, su éxito, su asepsia y su desterritorialización. Como en el antiguo colonialismo, lo último que se pretende es la independencia del cuerpo colonizado, su libertad, y para ello es necesario borrar su memoria y ahuyentar cualquier idea de futuro distinto.

El neoliberalismo es una ficción perfecta, una aplicación impecable de la verosimilitud aristotélica.

En La domesticación, unos cuerpos compiten por alcanzar el modelo que les salve de su propio cuerpo: del hambre, la muerte, el miedo, la memoria o la enfermedad. Cuerpos convencidos de que deben convertirse en “verosímiles” y diluirse en el estilo internacional a cambio de sufrir la más actual de las tragedias: la conciencia de protagonizar una cotidianidad construida a base de gestos que destruyen el mundo”

La domesticación es el primer capítulo de Bekristen / Cristianos, una trilogía que resulta de un proyecto iniciado en 2016 en Guinea Ecuatorial y que reflexiona sobre la compasión como necesidad humana, trauma social y fracaso colectivo.

Cuerpo político

La imagen y las preguntas que generó en su cabeza se quedaron grabadas. Estaba en Guinea Ecuatorial haciendo un trabajo de danza y cooperación cuando vio a unos fieles adorando a un Cristo blanco. Algunos no podrían ver más allá de un contraste pintoresco en la estampa, pero a la joven coreógrafa Luz Arcas (Málaga, 1983), directora en Madrid de su compañía La Phármaco,
le empezaron a surgir las primeras intuiciones acerca de la terrible continuidad histórica entre la violencia cultural ejercida en las antiguas colonias y la violencia cultural ejercida por el actual neoliberalismo. Pensó que, tal vez, el cristianismo (su órgano ejecutor, la Iglesia) y su proyecto político y económico imperialista de ambición mundial hubieran inspirado directamente primero al capitalismo y después al neoliberalismo.

Bullían todavía estas ideas en su cabeza cuando vino otro viaje, esta vez a El Salvador, donde montó este mismo año su creación Dolorosa para la Compañía Nacional de Danza del país centroamericano. Quiso aproximarse, desde el cuerpo, a la realidad social, política, económica y cultural de un país
en permanente estado de emergencia: su reciente guerra civil, el problemacon la violencia, su relación con la fe. Reflexionó entonces acerca del folclore, un tema que siempre ha estado rondando sus creaciones, «no como un lugar convencional o estático, sino como la manifestación más actual y salvaje de los cuerpos que a la vez los conecta con su “herida histórica”: ese contenido cultural que han intentado aplastar siglos de violencia, de colonizaciones, imperialismos y neocolonialismos». Para los bailarines fue una experiencia intensa y liberadora.

«Soy mujer, europea, bailarina, bailo desde ese lugar. Intento huir de la danza que neutraliza los aspectos individuales. No me refiero con esto a lo psicológico, lo biográfico o lo sentimental, sino al cuerpo con su contenido histórico y cultural, con su memoria», reflexiona la creadora sobre estas experiencias que calaron hondo y se convirtieron en el eje central de una idea coreográfica para una pieza con su compañía, un proyecto a la postre tan vasto y complejo que decidió abordarlo como una trilogía cuyo título, Bekristen, significa Cristianos. La primera parte, La domesticación. Capítulo 1, es la que veremos esta noche.

«El neoliberalismo es un nuevo sistema de colonización: impone su programa de costumbres y creencias con una violencia radical y condena al cuerpo colonizado a una vida orientada a alcanzar sus modelos: su juventud, su éxito, su asepsia y su desterritorialización. Como en el antiguo colonialismo, lo último que se pretende es la independencia del cuerpo colonizado, su libertad, y para ello es necesario borrar su memoria y ahuyentar cualquier idea de futuro distinto. El neoliberalismo es una ficción perfecta, una aplicación impecable de la verosimilitud aristotélica. En La domesticación, unos cuerpos compiten por alcanzar el modelo que les salve de su propio cuerpo: del hambre, la muerte, el miedo, la memoria o la enfermedad. Cuerpos convencidos de que deben convertirse en “verosímiles” y diluirse en el estilo internacional a cambio de sufrir la más actual de las tragedias: la conciencia de protagonizar una cotidianidad construida a base de gestos que destruyen el mundo».

La primera tarea relevante para llegar a buen puerto ha sido cuestionar los patrones estipulados y esperados de una danza europea con conciencia de cultura dominante y vencedora y prestar atención a otro tipo de modelos más populares y que incluyan visiones de otras partes del mundo. De ahí que haya tenido que cambiar los métodos de trabajo acostumbrados. No ha llegado al estudio con todo premeditado, tal como solía; ha querido generar un diálogo con los cuerpos de sus bailarines, que incluyen artistas ajenos a la danza europea. También admite que es la primera vez que aborda de manera frontal una problemática de hoy, sin contrastarla con alguna analogía literaria, antropológica, filosófica.

No obstante, el giro no es del todo radical. En la esencia misma de la nueva trilogía subyacen preocupaciones y constantes, tanto formales como conceptuales, que son las que han terminado consolidando la idiosincrasia de La Phármaco, una compañía que desde ópticas distintas siempre ha abordado la relación del cuerpo con la cultura y el entorno político-social. El folclore vuelve a aparecer, pero con referencias muy explícitas a la actualidad, a la danza que nos acompaña en nuestro día a día, la danza que es también fruto del neoliberalismo y la mundialización. Asuntos que Luz Arcas ya ha abordado en trabajos anteriores de su compañía. La memoria del cuerpo era el foco de Sed erosiona, uno de sus primeros trabajos, que se inspiraba directamente en la mitología griega, junto con Éxodo: primer día, que se centraba en Edipo. La degradación humana era preocupación en La voz de nunca, adaptación personalísima del nihilismo de Beckett, y también en Kaspar Hauser. El huérfano de Europa, el solo en el que explora la reacción de un cuerpo ante un mundo que le ha sido negado. Lo ritual y los ecos del folclore llegan en Miserere. Cuando la noche llegue se cubrirán con ella, al tiempo que el fervor político y el cuerpo revolucionario eran los resortes que movían la más reciente Una gran emoción política.

Lo novedoso quizá resida en que La domesticación. Capítulo 1 aborda la problemática de frente y no a través de la metáfora, lo que ha empujado a la coreógrafa a inyectarse algunas dosis de realismo en las venas. No quiere que haya equívocos ni distracciones que la alejen del tema abordado. «Bailamos la capacidad del cuerpo para reivindicarse a sí mismo y para resistir los intentos de neutralización del sistema».

OMAR KHAN (del programa de mano)

Bekristen / Cristianos. Capítulo 1. La domesticación

Dirección escénica (acto II), dirección coreográfica, dramaturgia, texto: Luz Arcas 

Dirección escénica (acto I), dramaturgia, espacio sonoro, texto: Abraham Gragera 

Baile 

Luz Arcas

Marcos  Matus Ramírez 

Danielle Mesquita 

Paula Montoya 

Papa de Zez

Violín, electrónica

Luz Prado 

Voz

David Azurza

Voluntarios 

Rocio Barriga, Elena Conde, Georgia Creppi, Daimi Delgado, Didier Doleon, Patxi Durán , Daniel España, Serena Gallo, Carlos González, Cristian O. Hazin, Ksenia Lazarieva, Marta Lorrio, Beatriz Mbula, Julia Nicolau,Tamara Osorio, Eduard Peña, Adrian Perea, Patricia de la Plaza, Adolfo Puntas, Rocío Tejada, Miguel Sepúlveda, Daiana Vegas, Rodrigo Villalva

Espacio escénico 

Carmen Main y Luz Arcas 

Vestuario

Gabriela Coll 

Iluminación y dirección técnica 

Jorge Colomer 

Fotografía y vídeo 

Virginia Rota 

Asistente Artístico

Celso Giménez 

Diseño Gráfico 

María Peinado 

Grabación, mezcla y masterización de la música: 

Carlos González y Gabriel Castellano (Piccolo)

Producción ejecutiva 

Gabriel Blanco, 

Renzo De Marco 

( Spectare )

Management : Lola Ortiz de Lanzagorta (New Dance Management) 

Prensa: Elvira Giménez y Ángela de la Torre (Cultproject) 

Community Manager: Sofía Manrique 

Producción: Teatros del Canal , La Phármaco 

Con la colaboración del Centro Cultural de España en Malabo. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s