MISS MARA, DESEO DE SER ÁNGEL

CRÍTICA

MISS MARA: QUIEN SE RESERVA NO ES ARTISTA

TEATRO CIRCO PRICE

Ficha artística  

Dirección y dramaturgia: Teatro En Vilo -Andrea Jiménez y Noemi Rodríguez.

Un proyecto impulsado por Fátima Baeza.

En la pista: Fátima Baeza, Sabrina Catalán, Graziella Galán y Lise Belperron.

Una producción del Teatro Circo Price

Miss Mara (María del Pino Papadopoulos Vaquero, 1933- 2013) es un nombre que se diluye en el pasado y surge en la leyenda. Miss Mara acude a los labios de una actriz que se presenta ante nosotros. Una admiración a un nombre, a una historia, una lucha y quizá, a verla en las escasas grabaciones que se pueden encontrar de alguna de sus actuaciones. Pero Miss Mara, capaz de suspenderse de la nuca en el trapecio a 14 metros de altura, tiene algo que hace que se nos erice el vello. Como escarpias.

Una mujer, otra, otra… Tres mujeres hacen falta para recordarla, para evocarla. Fátima, la actriz que puede soñar en cosas que nunca podrá hacer, que se queda abajo contemplando a otras mujeres que son ángeles. Graziella, la trapecista veterana, que la conoció, admiró y veneró. Y que es capaz de mostrarnos algo de la audacia con que esta mujer regó la pista. Audacia y, en más de una ocasión, su sangre. Y otra mujer finalmente, Sabrina. La trapecista que sintió el pinchazo de lo circense más tarde, pero se atreve e improvisa tan bellas coreografías en el aire.

Porque quien se reserva no es artista. La intrepidez de hacer lo imposible concita como posible el riesgo de la muerte, compañera y amiga del circo. Con lo que hay que vivir.

Más mujeres: la música, one-woman band, compositora y ejecutora de mil instrumentos. Ese fondo continúo que nos habla que el circo es emoción y también un carrusel. Y la lonchera, la ayudante, la que está con los pies en el suelo, contemplando atada a la gravedad la ejecución imposible de la compañera, ángel sin alas.

Quien se reserva no es artista nos recrea la figura una mujer contradictoria y coherente, de una luchadora que aprieta los dientes mas fuerte para subir más alto. Compañera, amiga y rival de Pinito del Oro —que tendrá su momento pronto en el Price, la residencia que fue de ambas—, las dos asombraron al mundo.

Y estas tres mujeres de hoy, sobre la pista, nos cuentan la historia de Miss Mara en un espectáculo que quizá a veces se deje llevar por una construcción en forma de situaciones o por las digresiones, pero que curiosamente gana no sólo cuando reconstruimos al personaje sino cuando lo biográfico, lo más íntimo de las tres mujeres, queda expuesto sobre la pista, hasta el punto de que las conversaciones que se establecen suenan tanto a intimidad compartida.

Tres mujeres que ya no pueden ser Miss Mara. La gran Graziella Galán, con sus 60 años increíbles (¡61 cumplirá el viernes de la semana que viene!) y un cuerpo ágil y formado de 25… pero demasiado edad. Ella hace el primer número sobre el trapecio y nos va a traer el aire de lo que fue Miss Mara. La edad no la va a impedir seguir subiendo al trapecio.

Sabrina Catalán, que lucha con su cuerpo y arranca arpegios al tiempo que  malabarismos al trapecio. Y Fátima Baeza, la admiradora de Miss Mara que siempre soñó con volar y se quedó en el aire soñador del suelo.

Hay cuatro números de trapecio en el espectáculo. El impecable de Graziella, con el que arranca casi el espectáculo. Es el legado de Miss Mara.

El segundo, el más doloroso, en el que a través de la palabra y la luz se nos visualiza en el vacío la gran caída de Miss Mara en Tacoma actuando para el Ringling. Con una coreografía tan simple como estremecedora, Sabrina nos materializa el cuerpo destrozado de Mara sobre la pista del Ringling en Tacoma.

Y tras su resurgimiento, Sabrina misma, en el tercer número, deberá afrontar su propio miedo a ese número que dejó de hacer porque sintió el frío rondar alrededor de ella. En su número, aunque sea con protección, sobrepasa su miedo para acercarnos, ya en forma de ejecución, al ejercicio que llevó al suelo y casi a la invalidez a Miss Mara, bajo los silencios y las notas largas, al acordeón, del «Lascia ch’io pianga» del Rinaldo de Handel. Y finalmente, lo más imposible, la torpe y emocionante ascensión de la novata Fátima, casi ahogada con la lonchera, casi resbalando al agarrar la barra del trapecio pero finalmente radiante allí arriba. Soñando ser Miss Mara, se sienta sobre el vacío, allí donde una vez hubo un ángel.

RAÚL HERNÁNDEZ GARRIDO


TEATRO CIRCO PRICE
Del 9 al 12 de mayo

De jueves a sábado: 20:30 h

Domingo: 19 h Duración  

60 minutos aproximadamente

Ficha artística  

Dirección y dramaturgia: Teatro En Vilo -Andrea Jiménez y Noemi Rodríguez.

Un proyecto impulsado por Fátima Baeza.

En la pista: Fátima Baeza, Sabrina Catalán, Graziella Galán y Lise Belperron.

Composición musical: Lise Belperron.

Coreografía: Amaya Galeote.

Espacio escénico y vestuario: Mireia Vila Soriano.

Diseño de iluminación: Miguel Ruz.

Ayudante de dirección: Pablo Gallego

Una producción del Teatro Circo Price

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