Que lo dicho sea

El lugar donde rezan las putas

 

EL LUGAR DONDE REZAN LAS PUTAS O QUE LO DICHO SEA

Autor: José Sanchis Sinisterra

Dirección: José Sanchis Sinisterra y Eva Redondo

Interpretación: Paula Iwasaki y Guillermo Serrano

Sala Beckett
Del 2 al 6 de mayo de 2018

 

El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea de José Sanchis Sinisterra llega, como agua de mayo, a Barcelona. Se representa durante cinco días. Apenas cinco funciones, cinco ocasiones solas para que el espectáculo cumpla su cometido de agitar las conciencias de los espectadores, de (ojalá) transformar su mirada hacia el mundo, de (como poco) sacudir ese velo de polvo biempensante que la distorsiona sin que ellos lo adviertan.

El autor define esta obra como “teatro en tiempos de rabia” y con ello ya empieza a cuestionar los lugares comunes. ¿Qué son tiempos de rabia? ¿Qué es rabia? ¿Qué congrios pinta el teatro en medio de todo esto? Preguntas, preguntas, preguntas. No se queden con la primera respuesta apañada que se les ocurra: esto no es un concurso de velocidad ni de agudez. Ni siquiera se trata de un concurso. Esto es un contagio. Incuben las preguntas.

El lugar donde rezan las putas o que lo dicho sea aborda temas de enorme profundidad desde la sencillez, la vitalidad y el humor. El argumento (que no despachurraremos aquí) es inteligible, alegre e intrigante, al tiempo que complejo, filosófico y político. ¿Les parecen cualidades incompatibles? ¿Agua y aceite? A menudo lo son, cuesta ligarlas, y ése es uno de los valores de este montaje: la fluidez (cuidadosamente elaborada) con que sirve lo denso. Lo consigue a través del texto, desde luego, y de los cuerpos habitados (inspirados, comprometidos con cada acción y cada palabra) de sus actores, Paula Iwasaki y Guillermo Serrano. Ambos transitan con agilidad y plenitud por los estados más diversos. Sus personajes, que parten de la cerrazón individualista y complacida de quien cree ser bueno y saber lo que es la vida (esto es, el estado habitual o modo por defecto contemporáneo), alcanzarán una apertura verdaderamente humana e indagadora: la de quien aún no sabe y no se da por satisfecho con ignorar; la de quien poco cree poder hacer ante la Historia, pero empieza por ese poco: reconocer, nombrar, imaginar, crear.

La obra es también una poética de la producción dramática de Sanchis. Abundan los elementos reconocibles: los objetos extravagantes, las palabras sonoras e inusitadas en cascada, los juegos verbales a partir de frases hechas, el trenzado de dos o más temas simultáneos en un mismo diálogo, la convivencia entre las sutilezas del espíritu y la grosería cómica de la materia, el espacio escénico dentro del espacio escénico, las presencias en forma de voces y luces… Asimismo, parodia un amplio abanico de vicios y derivas teatrales de las últimas décadas, múltiples y reducibles a uno solo: la banalidad grandilocuente, el gato por liebre.

El montaje, codirigido por José Sanchis Sinisterra y Eva Redondo, desentierra sin pomposidad las raíces ancestrales de la rabia de nuestro tiempo. Revela los estratos geológicos de la injusticia histórica, de la imposición por la fuerza de las sucesivas verdades de los vencedores, de la acumulación de yerros capa sobre capa. Alerta contra su sedimentación. Nos lanza la pregunta fundamental: ¿qué podemos hacer nosotros al respecto? Pero no nos da respuestas. O sí, porque ese mismo interrogante presupone que podemos hacer. Y eso ya es, en sí mismo, un cambio sustancial de perspectiva.

RUTH VILAR

Que lo dicho sea

EL LUGAR DONDE REZAN LAS PUTAS O QUE LO DICHO SEA

Autor: José Sanchis Sinisterra

Dirección: José Sanchis Sinisterra y Eva Redondo

Interpretación: Paula Iwasaki y Guillermo Serrano


Escenografía: Juan Sanz
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo (A.A.I)
Vestuario: Helena Sanchis y Tania Tajadura
Espacio sonoro y composición musical: Pablo Despeyroux

Vídeo: Daniel Ramírez
Producción: Teatro Español / Producción en gira: Nuevo Teatro Fronterizo

 

 

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