MEMORIA DE UN DESAHUCIO. SÍNDRHOMO, DE IAIA CÁRDENAS

 

 

Texto. Iaia Cárdenas.
Dirección: Xavo Giménez
Reparto:
Merce Tienda
Xavo Giménez
Leo de Bari
Escenografía: Santa Fiera y Xavo Giménez
Imágen: Xavo Giménez
Fotografía: Iaia Cárdenas
Producción: La Teta Calva
Distribución: a+ Soluciones Culturales
SALA CUARTA PARED
Del 7 al 16 de julio 2017, de viernes a domingo a las 21h. 

 

 

María Cárdenas, argentina adoptada como valenciana, firma sus textos como Iaia, abuela en valenciano. Lleva 18 años en Valencia y en ella ha vuelto a nacer dos veces más, luchando contra el cáncer. Nace y pese a su brillante madurez y a llevar ya veinte años trabajando en el teatro como fotógrafa, se siente joven y crea compañía con Xavo Giménez a partir de su primer texto. Un primer texto en que daba cuenta de esa lucha contra la negra enfermedad, lucha que da pie a un diario-blog llamado La Teta Calva que transforma en texto teatral y con ese nombre bautiza con Xavo Giménez a su compañía. La Teta Calva… nombre poético, que encierra con humor la desesperación y la lucha al borde del abismo. El cáncer vuelve y en esa segunda lucha, en el hospital, fue donde María, Iaia, compone Síndrhomo. Una obra que se prueba en Cabanyal Intim y que luego amplía hasta que se convierte en Premio al texto revelación de los Max de estos años.
Síndrhomo es una obra que sorprende por muchas cosas. La capacidad de contar desde lo limitado: Tres escenas, dos espacios, tres actores. Dos espacios pero que no necesitan de un cambio de decorado, que simplemente marcan un afuera de ese adentro donde se refugian los personajes.

Los protagonistas son dos hermanos. La hermana va a visitar al hermano en una casa al borde del desahucio que resiste en lo que antes era un viejo barrio y ahora es simplemente un solar arrasado por la piqueta. Dentro de la casa, el hermano ha recopilado de cada casa derruida algo que conserva el espíritu del antiguo inquilino desahuciado. Son lámparas diferentes, completamente disjuntas, que lucen en un discurso disonante y sin embargo, con una voz única. La psicosis del hermano es evidente. Traduce la realidad del derribo obligado a un acoso de seres sobrenaturales, extraterrestres o demonios, que abren puertas infernales de las que emergen como un mal tan incontenible como burocrático. La única resistencia la crea él en esa casa llena de basura. Habla con su madre muerta, que ha localizada en una de las lámparas. La hermana vive una neurosis aguda. Divorciada, incapaz de cuidar a su hijo, ha sido finalmente desposeída de casa y de familia. Sólo le queda la locura de su hermano, en una Navidad sombreada por villancicos de los Tres Tenores. Tras la Navidad, vendrá el desahucio o la invasión.

La segunda escena, en el exterior de la casa del hermano, aporta el tercer personaje. Un barbado travestí argentino que intenta consolar a la mujer que pide inútilmente a su hermano que le deje entrar. El travestí le trata con un cariño exquisito, le promete sopitas e intenta tranquilizarla. Hace ojos ciegos a su miedo y a su repulsa.
En la tercera escena, otra vez el interior, los tres personajes se encuentran y la hermana descubre que su hermano vive con ese extraño ser, esa especie de suma de bondad y cariño y de indefinición que se esconde bajo un manto de más basura acumulada. Le resulta duro que conviva con el hermano, le resulta inconcebible que éste le llame mami… Y menos, que el travestí comparta la locura del hermano. Un plan para acabar con los invasores.
El extraño ser es la bisagra de los dos hermanos y no está claro, lo cuál le da una ambigüedad extraña a la obra, si es real, absolutamente real, como muestra su comportamiento y todo el detallismo de su personaje, o nace de la enajenación compartida de los dos hermanos. Si es un fantasma en el que ellos, finalmente, se encuentran, que concilia los extremos, que les hace encontrarse en la locura, en ese lugar cómodo y agradable, lleno de sopitas calientes y autodestrucción.

Síndrhomo es la historia de una desposesión. De todo lo que se le ha quitado a los personajes, del desahucio. Desposesión y desahucio en todos los sentidos de la palabra. Lo personal encaja así en la ficción. Lo autobiográfico marca una salida, la que le puede dar al enfermo la curación por el relato.
Quizá eso cree esa atmósfera entre lo mágico y lo molesto. Quizá eso sea lo que también impide más a la obra, la indefinición entre el realismo descarnado y un onirismo grotesco. Una contradicción que no está resuelta del todo… aunque hay que ser un Valle Inclán para acertar a la primera. Sin duda, esperamos mucho de la evolución de esta joven aunque experimentada en la vida autora.
La creación de ese espacio interior es soberbia en su minimalismo, quizá el exterior es poco creíble, al no definir de forma clara el dentro/afuera. Una dirección realmente certera, que deja vivir a los personajes y moverse a unos grandes actores que defienden el texto con un trabajo realmente impresionante, con total energía, convicción y sinceridad.

RAÚL HERNÁNDEZ GARRIDO

 

INFORMACIÓN CON VIDEO PROMOCIONAL EN TEATRES DE LA GENERALITAT:

sindrhomo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s